lunes, 6 de julio de 2015

Tataralí Tataralá



Ayer escuché un tema de Onda Vaga, una banda a la que nunca le di mucha bola, podría escuchar algún tema cada tanto y nada más. Lo que tiene la vida emocional, que cuando lo necesita o le conviene algo dentro mío advierte los sonidos y letras de canciones antes ignoradas.
“¿Por qué tengo que tolerar todo lo que me hace mal? Tataralí, tataralá…”
Y más allá de que es verdad que en la vida pasan cosas lindas y feas y horrendas y después otras súper lindas y así por la eternidad… yo creo que hoy en día tengo tan poca tolerancia a las cosas que me hacen mal que somatizo todo. El tema es ¿por qué? Si tengo todo el derecho a disfrutar, a hacer cosas que me gusten y a no hacer las cosas que no tengo ganas. Yo sé porqué: culpa. La culpa judeocristiana arruinó la existencia de varios de nosotros.

Quisiera que la culpa fuera como un saco de lana, que cuando hace calor hace que te moleste en el cuerpo y te lo tenés que sacar. Como cuando voy al subte muy abrigada y me tengo que sacar todo.
Que me pique la culpa, que me una comezón cuando el placer aparezca en mi vida. Quiero disfrutar de todo y sacarme este saco de lana tan caluroso y agobiante.

Como sé que puedo disfrutar, porque tampoco es que soy cual tortuga metida dentro de un caparazón,  lo voy a intentar. Quizás deba cambiar el foco me centro más en lo negativo ya la frase de la canción “Por qué tengo que tolerar todo lo que me hace mal”, sería al revés: porqué no puedo disfrutar (o tolerar que es mucho peor) de todo lo que me hace bien.

No hay comentarios.: